“Si estos resultados se confirman en estudios clínicos, podríamos estar ante la primera terapia específicamente orientada a prevenir esta complicación grave en individuos con hipertensión”, señala Ibáñez en declaraciones recogidas por las agencias. La posibilidad de proteger el corazón sin renunciar a tratamientos oncológicos eficaces supondría un cambio de paradigma en la atención a estos pacientes.
Las implicaciones trascienden la investigación básica y afectan de lleno a la cardio-oncología y a la cardiología preventiva, dos disciplinas en plena expansión.
Para Valentín Fuster, director general del CNIC, el hallazgo marca el rumbo de la medicina del futuro, basada en anticiparse al daño antes de que sea irreversible. “Identificar la vulnerabilidad antes del daño clínico es el tipo de medicina hacia la que debemos movernos; la prevención personalizada basada en mecanismos es el futuro de la cardiología moderna”, afirma.