Juanele Villanueva
06/02/2026
La pandemia silenciosa es la desinformación en salud que llega al sector que más se tendría que apoyar en la ciencia: el cuidado de las personas. La Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) ha organizado una jornada para hablar de las fake news y bulos. La jornada la inauguró la ministra de Sanidad, Mónica García, que pidió a los informadores: “Explicar los hechos con claridad, contexto y honestidad especialmente cuando está en juego la confianza social y la salud colectiva”.
La jornada organizada por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), en el Ministerio de Sanidad, ha querido buscar una estrategia nacional para poner fin a la desinformación en salud. En la inauguración, la ministra de Sanidad, Mónica García, advirtió que el tema «es exigente».
Hay que tener en cuenta que «nunca ha habido tanta información disponible sobre salud y, sin embargo, nunca ha sido tan difícil orientarse dentro de los datos. De los datos contrastados, de las opiniones, las creencias o, directamente, de mensajes que son dañinos y engañosos».
Así, la desinformación está generando un aumento del riesgo de enfermedades y muertes evitables, fomenta la desconfianza en la ciencia y los profesionales sanitarios, y pone en peligro que los pacientes sigan las recomendaciones médicas. La irrupción de la IA plantea, además, nuevos desafíos en la creación y verificación de contenidos relacionados con la salud.
Por eso, García ha instado a combatir la «desinformación de los tecnoligarcas y de los algoritmos sin control«, no solo por «necesidad democrática», sino también como «política de salud pública«. Este fenómeno supone un «desafío directo» para todos, también para la democracia, la confianza institucional y la salud.
«Vivimos en un momento en el que tenemos determinados tecnoligarcas que, desde una posición de poder sin precedentes, tienden a influir en la opinión pública, en las decisiones colectivas y en la tolerancia a esa desinformación en las redes sociales«.
Para abordar todos esos temas, en la jornada han participado comunicadores e influencers que advirtieron la vulnerabilidad de jóvenes, mayores y segmentos de la población con un menor acceso a la información de calidad.
Para mejorar ese aspecto, Rocío Merchán, periodista de TVE especializada en salud explicó cómo funcionan en cualquier redacción: «Llega la información, verificamos y lanzamos. Es el mismo proceso que hacemos absolutamente con todo». Pero añadió: «Ahora es mucho más importante cuando nosotros mismos vamos a las redes para buscar información de última hora«.
Más adelante en la mesa, Carlos Mateos, coordinador de Salud Sin Bulos, una iniciativa que intenta luchar contra la desinformación, recalca la importancia de tener una buena comunicación con los profesionales, «si el paciente no entiende lo que le dice el médico, irá a buscar esa información en otro lado y puede responder a otros intereses«. Por eso reivindica la información contrastada y de calidad.
70% preocupados por la desinformación
Un estudio impulsado por el proyecto europeo SmartVote, con participación de la Universidad Carlos III de Madrid, revela que el 70% de los ciudadanos de España y Portugal está preocupado por la desinformación digital.
No se puede aceptar que "intereses privados opacos y no sometidos al control democrático" interfieran en debates que afectan a la vida
La investigación, que examina el impacto de la manipulación informativa en la sociedad ibérica responde a la percepción de que herramientas como la inteligencia artificial dificultan distinguir entre información veraz y manipulación.
El informe forma parte de un esfuerzo conjunto de más de veinte investigadores de universidades y centros de España y Portugal. Trabajan en desarrollar métodos para detectar y combatir noticias falsas, imágenes o vídeos manipulados, encuestas engañosas y otros tipos de bulos.
Además, se señala un escepticismo significativo entre la generación Z (18-24 años), que muestra desconfianza tanto en los medios tradicionales como en las nuevas herramientas basadas en IA como fuentes confiables de información. Pero también señala a la población mayor.
El estudio subraya así una creciente preocupación social sobre la integridad del ecosistema informativo digital y la necesidad de estrategias para educar a detectar y enfrentar la desinformación.

