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La guerra de irán sube el precio de la comida

La guerra de Irán sube el precio de la comida: ¿los productos orgánicos están a salvo?

Juan Villanueva

11/02/2026

El II Informe Ecosocial sobre la calidad de vida en España, elaborado por FUHEM, señala que el sistema alimentario funciona, pero lo hace a costa del medio ambiente y es tremendamente vulnerable a eventos geopolíticos internacionales. Santiago Álvarez Cantalapiedra, coordinador del informe, lo resume así: “Tenemos que hacer modificaciones sustanciales en el modelo alimentario” . El experto en agrosistemas Markos Gamboa también advierte de que comemos mejor que nunca, pero ese bienestar crece en tierras inestables.
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En España creemos que comemos sano, pero como el demonio está en los detalles, el sistema agroalimentario revela sus contradicciones. La guerra de Irán sube el precio de la comida y deja al descubierto una dependencia de combustibles fósiles para el transporte y los fertilizantes. 

Álvarez, coordinador del II Informe Ecosocial sobre calidad de vida de Fuhem,  advierte contra una visión simplista del sistema: “No es solo una cuestión técnica, requiere una visión más amplia” . España no sufre una crisis de acceso a los alimentos ni está lejos de una dieta recomendable, pero el problema surge cuando se amplía el foco. “Estamos transfiriendo costes sociales y ambientales a otros territorios”, señala, subrayando que la sostenibilidad no se mide solo en el plato, sino en toda la cadena.

La guerra de irán sube el precio de la comida especialmente en frutas y hortalizas. iStock
Sube el precio de la comida especialmente en frutas y hortalizas. iStock

Esa fragilidad se hace evidente con la escalada energética. “Hay una traslación inmediata del incremento de los costes” desde el petróleo hasta el precio final de los alimentos . El transporte, los fertilizantes o la maquinaria agrícola dependen del gas y del diésel, que lleva la inflación. La guerra de Irán sube el precio de la comida porque encarece la cadena desde el campo hasta el supermercado.

El informe ecosocial aborda esta realidad desde seis grandes ejes. Analiza la relación entre alimentación y calidad de vida, concluyendo que el modelo actual garantiza acceso, pero no equidad ni sostenibilidad

El segundo bloque examina los hábitos de consumo. España mantiene una dieta relativamente equilibrada, con aumento del consumo de fruta y estabilidad en verduras, pero las legumbres caen y los ultraprocesados ganan terreno. El precio y el valor nutricional dominan las decisiones de compra, mientras que el origen o el impacto ambiental quedan en segundo plano.

La guerra de irán sube el precio de la comida y los primeros que lo sienten son los agricultores. Freepik
Los primeros que lo sienten son los agricultores. Freepik

Sin embargo, no todos comen igual ni acceden a los mismos alimentos, y la brecha se amplía según renta, edad y género. La obesidad infantil se concentra en los hogares con menos recursos.

El informe apuesta por redes locales, cooperativas y modelos de proximidad, pero reconoce el gran desafío que supone escalar estas alternativas sin perder su esencia. El cambio requiere políticas públicas, incentivos y regulación.

Comer es un derecho

Recientemente la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU) emitió un informe que advertía que la cesta básica será más cara para el consumidor final. En el anterior ciclo inflacionario, 2021-2025, y asociado a la guerra de Ucrania, se registraron subidas importantes en hortalizas, legumbres y patatas (26%), frutas y frutos de cáscara (23%), aceites y grasas (32%).

Edu Montero, experto en alimentación de CECU, pide topar el precio: “El Gobierno debe garantizar el acceso a una alimentación digna. Por eso exigimos que se priorice la protección de la población y se limite el precio de una cesta básica de alimentos, porque comer bien no es un privilegio, es un derecho”.

La guerra de irán sube el precio de la comida por los fitosanitarios que se usan en el campo. Freepik.
Sube el precio de la comida por los fitosanitarios del campo. Freepik.

En este contexto, la conversación con el jornalero y experto en sistemas agroalimentario, Markos Gamboa, coincide en el diagnóstico de que el sistema es vulnerable porque las explotaciones agrarias dependen muchísimo de insumos externos y energéticos”. 

Que la guerra de Irán sube el precio de la comida no es una anomalía, sino una consecuencia lógica de ese modelo. “Cuando se incrementan los costes, hay una traslación inmediata en todos los eslabones de la cadena”, explica. 

Gamboa señala que la subida de costes afecta directamente al agricultor, que ve cómo aumentan los insumos mientras sus márgenes se estrechan. El resultado es un sistema cada vez más concentrado y menos resiliente, donde las explotaciones pequeñas desaparecen y las grandes ganan peso.