En promedio, la Unión Europea tiene una cobertura forestal cercana al 39 % del territorio. España está entre los países con mayor masa forestal total con casi el 60%. Al otro extremo, países densamente urbanos o agrícolas como Malta, Chipre o los Países Bajos muestran porcentajes forestales bajos.
Mientas que algunos estados de Europa oriental han experimentado pérdidas por expansión agrícola o explotación forestal insostenible. Otros han revertido esa tendencia y recuperan bosque. España ha sumado casi 1,5 millones de hectáreas de bosque desde 1999.
La idea general de que “estamos perdiendo bosque a lo bestia” no se sostiene. La cobertura vegetal en España está creciendo lentamente. Los datos oficiales del último avance del anuario forestal de MITECO lo confirman.
Pero ojo, la degradación, la urbanización y la conversión de ecosistemas naturales son otros males distintos. La pérdida de hábitat natural no siempre queda en las estadísticas “forestales”.
Por eso, aunque no haya una tala masiva, la salud forestal requiere vigilancia continua. El humo de los incendios, las plagas silenciosas, el abandono de la gestión y la falta de planes activos pueden, con el tiempo, minar ese capital verde.