Juan Villanueva
11/02/2026
Más información:
La niña en la ciencia sigue siendo minoría en los sectores tecnológicos más avanzados. Por esok, Nerea Luis Mingueza, ingeniera informática y doctora en Ciencias de la Computación, es una excepción visible. Su trayectoria visibiliza la brecha que nace en la educación y se amplifica la edad adulta y que hoy llega ha algo tan moderno como la inteligencia artificial.
Nerea Luis Mingueza (1991) se formó como ingeniera informática y obtuvo un doctorado en Ciencias de la Computación y se ha especializado en gestión de datos e inteligencia artificial aplicada. Se puede decir que es uno de los primeros referentes informáticos femeninos en España. con una prolífica carrera en investigación, empresarial y divulgativa.
Además es cofundadora de T3chFest, uno de los principales eventos tecnológicos del país que apuesta por una tecnología abierta, accesible y socialmente responsable.
El 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Este día se celebran charlas y actividades STEM (Ciencia, tecnlogía, ingenierías y matemáticas por sus siglas en inglés) en centros educactivos y comunitarios. Con esta jornada se quiere combatir la desigualdad en los ámbitos científicos y tecnológicos.
Teresa Rubio, coordinadora de la plataforma 11 de Febrero, explica que buscan sensibilizar a la opinión pública y lograr una mayor participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. Aunque las carreras STEM abarcan desde profesiones espaciales hasta el estudio de los microorganismos, pasando por lo intangible de las matemáticas, este año se centran en la Inteligencia Artificial (IA).
«La inteligencia artificial no es neutral ni inofensiva«, advierte la coordinadora. Explica que los grandes modelos de lenguaje en los que se basan aplicaciones como Chat GPT o Gemini ‘aprenden’ de los datos que tienen, y estos reflejan desigualdades sociales y de género. Rubio señala que estos sesgos aparecen en distintas fases del desarrollo tecnológico: «Surgen en los datos de entrenamiento, en las etiquetas y en el diseño del modelo», afirma.
También influyen la escasa diversidad en los equipos que crean estas herramientas. La mayoría de ellos se encuentran en países en vías de desarrollo con sueldos bajos, condiciones pobres y largas jornadas. Estos son lo que los expertos llaman la «fuerza laboral oculta de la IA.
La brecha desde la escuela
La desigualdad comienza en la elección de estudios: en la Unión Europea, las mujeres representan en torno a un tercio del alumnado STEM.
Trayéndolo a territorio nacional, la brecha se agranda ya que solo el 14,8% de graduados en Informática son mujeres. En el empleo con formación STEM, ellas representan el 17,5%, según datos oficiales del Ministerio para la Transformación Digital. Ese porcentaje baja conforme sube las posiciones de responsabilidad
Esta falta de diversidad cae en cascada sobre la inteligencia artificial y reproduce los sesgos de quienes los diseñan y entrenan. Cuando la mayoría son hombres, la tecnología hereda una mirada patriarcal.
El resultado son sistemas que perpetúan estereotipos de género. Vanesa Cabral, embajadora de Technovation Girls Madrid advierte que “los sesgos no aparecen porque sí”, si no que se filtran porque quienes crean los modelos ya están condicionados.
Esto se observa con claridad en la generación de imágenes. “Si se pide una ingeniera, los modelos generan hombres”, señala Cabral, mientras que «en los cuidados, la representación suele ser femenina». Los sesgos también afectan a los sistemas de transcripción, donde la falta de voces femeninas o de acentos diversos reduce su reconocimiento.
En las redes sociales y el contenido que te ofrece en el feed, el problema es más complejo. Cabral apunta que “el sesgo no es solo técnico, sino estructural” ya que los algoritmos priorizan la interacción y refuerzan estereotipos existentes.
A los problemas sociales, soluciones tecnológicas
Desde Technovation Girls trabajan para revertir esta tendencia. La iniciativa, miembro de la asociación Power to Code, intenta fomentar la inclusión de la niña en la ciencia. Llevan diez años desarrollando el programa, una competición internacional de emprendimiento social tecnológico destinado a chicas de entre 8 y 18 años.
Vanesa Cabral es embajadora del programa en Madrid: “Si las chicas se inclinan mucho menos por las carreras STEAM”, explica, «no se trata de falta de capacidad, sino de estímulos y referentes«. Las participantes identifican problemas sociales y crean soluciones tecnológicas con aplicaciones móviles o web con impacto real en su entorno.
El programa ha acompañado a más de 7.000 chicas en España: “Creamos experiencias positivas, comunidad y referentes reales”, afirma Cabral. Ese proceso modifica trayectorias educativas y profesionales. Así, las niñas no eligen menos tecnología por desinterés, sino porque la perciben como un espacio ajeno.
Cabral defiende una inteligencia artificial inclusiva: “Un modelo que no presuponga roles ni invisibilice experiencias”. También que incorpore más edades, acentos, culturas y realidades.
Porque la niña en la ciencia es una cuestión de justicia tecnológica y calidad democrática para definir cómo se construye el futuro digital común.

