Los expertos concluyen que las inundaciones de los últimos años en Alemania, Bélgica y, más recientemente, o la DANA de Valencia «ponen de relieve la urgente necesidad de mejorar los sistemas de alerta y acción temprana, vitales para garantizar que las personas no corran peligro».
«Implementar medidas de gestión de inundaciones, como la restauración de humedales, y redoblar los esfuerzos para abordar las vulnerabilidades sociales y proteger mejor a las comunidades de bajos ingresos y minoritarias, con mayor riesgo de sufrir inundaciones, también reducirá el coste humano», según el trabajo.