Kim Ballare se enamoró de las abejas y de los demás polinizadores. “Son fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas, pero la mayoría de la gente no lo sabe”, explica. En Estados Unidos existen más de 4.000 especies de abejas nativas, aunque la atención pública suele centrarse solo en la abeja europea de la miel, una especie introducida.
Ballare consiguió un puesto en el Servicio Forestal de Estados Unidos, donde lideraba un proyecto pionero en Montana sobre cómo la gestión forestal, la tala y las quemas controladas, afecta a los polinizadores. “El conocimiento sobre polinizadores se ha centrado casi siempre en la agricultura”, señala. “Pero si las plantas nativas no se reproducen bien por falta de insectos, se reduce el alimento de muchas otras especies. Mantener esas interacciones es clave para la vida del ecosistema”.
Los recortes del gobierno de Trump la despidieron de ese proyecto. Aunque fue readmitida luego por decisión judicial, admite que ser empleada forestal es deprimente: «Nos mandan correos animándonos a dejar nuestros trabajas ‘de baja productividad’ e ir al sector privado«.