El texto, aprobado por mayoría cualificada con los votos en contra de Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa, permitirá a la UE actualizar sus planes climáticos ante Naciones Unidas, diez años después del Acuerdo de París. La meta del 90 % para 2040 se plantea como un puente entre la reducción del 55 % prevista para 2030 y el 100% en 2050, bandera de los compromisos ambientales de la UE.
“El objetivo está en línea con la ciencia y ofrece previsibilidad a la industria”, declaró el ministro de Clima de Dinamarca, Lars Aagaard, cuyo país preside actualmente el Consejo de la UE. El comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, celebró un acuerdo “pragmático y ambicioso”, que —dijo— combina la urgencia climática con la protección de la competitividad económica europea.