Más allá del porcentaje exacto, la huelga ha vuelto a colocar en el centro del debate la situación de los médicos en el sistema público. España arrastra desde hace años déficits estructurales en Atención Primaria, plantillas envejecidas, dificultad para cubrir plazas en zonas rurales y una dependencia creciente de contratos temporales. La pandemia agudizó estos problemas y aceleró el desgaste profesional.
Los sindicatos subrayan que un médico tarda entre diez y once años en completar su formación y que, pese a ello, inicia su carrera con salarios que no reflejan esa inversión ni la responsabilidad clínica asumida. Las guardias, obligatorias en muchos servicios, alargan la jornada hasta 24 horas seguidas, con retribuciones que en algunos casos equivalen a menos de diez euros por hora.
“No se nos permite hacer huelga y eso es muy grave”, denunció Néstor Morchón, delegado sindical en Euskadi, al criticar que se programen cirugías “perfectamente demorables” en días de paro. Los sindicatos estudian recurrir judicialmente los decretos de servicios mínimos.