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Luengo, la “última cabrera”, referente de la mujer en el mundo rural

Juanele Villanueva

15/10/2025

#DiaDeLaMujerRural
Inés Luengo de Zamora, conocida como la última cabrera en los Arribes del Duero, es referente de las mujeres en el mundo rural. Desde hace años, empieza el día ordeñando a sus más de 200 cabras, acompaña a su hija al autobús escolar y sube al monte con su rebaño. Entretanto, afronta los obstáculos de la burocracia, los precios injustos y la amenaza del abandono de su oficio.
The Green Bee

La historia de Luengo como mujer en el mundo rural empezó en 2018, cuando decidió comprar un rebaño de 80 cabezas que un ganadero quería llevar al matadero. Sin experiencia finalizó el traspaso tras casi un año de gestiones.

En siete años de esfuerzo intenso, ese rebaño ha crecido hasta superar los 200 animales. Todas ellas pertenecientes a la raza “Agrupación de las Mesetas”, en peligro de extinción. Para Inés, cada día implica jornadas largas sin tregua, pues “las cabras no entienden de vacaciones”. 

El panorama económico es adverso, más para una mujer en el mundo rural. Aunque la leche y la carne de cabra están presentes en el mercado, Inés denuncia las dificultades que encuentra. Para ella los intermediarios imponen precios mínimos: “A veces me pagan la leche a 70 céntimos, la estoy regalando”, lamenta.

Esa presión comercial limita la viabilidad de su explotación, que depende en buena medida del volumen para cubrir costos.

mujer en el mundo rural, mujer delante de su rebaño
Representación de Inés Luengo. Imagen creada por IA

Los municipios de esta comarca han perdido población constante durante décadas. Las oportunidades de relevo generacional en oficios como el de cabrero son escasas. Inés reconoce sus dudas sobre el futuro de la mujer en el mundo rural: “No te dan facilidades, la burocracia hace que cada vez sea más difícil dedicarse a esto. Si quieres empezar de cero, te tiene que gustar mucho porque es complicado”.

Aunque las mujeres representa cerca del 43 % de la mano de obra agrícola en el campo, en España muchas mujeres rurales aún enfrentan obstáculos estructurales para emprender. En este contexto, la trayectoria de Inés aparece como un caso singular: no solo sostuvo su proyecto en solitario, sino que lo hizo creciendo frente a adversidades administrativas, económicas y sociales.

 

mujer en el mundo rural, joven ando de come a sus vacas
Mujer dando de comer a su rebaño

Las mujeres rurales

Donde sí crece la participación de las mujeres en el sector primario es en América Latina. Es la única región del mundo donde ha aumentado en los últimos veinte años pese a que sólo reciben el 10% de los créditos financieros, según la FAO.

Un ejemplo de ese crecimiento de emprendedoras rurales en la región es Miriam Pizarro, la cabrera que recorre los Andes chilenos y es otro referente en el mundo rural. Vive en lo alto de la cordillera de Talahuén, en el norte de Chile y conoce bien una las dificultades que afrontan las mujeres rurales.

Allí, donde el clima y el aislamiento hacen que emprender sea un auténtico desafío, consiguió poner en marcha su negocio de producción de quesos orgánicos. Tuevo el apoyo de Fondo Esperanza, entidad chilena de la Fundación Microfinanzas BBVA: “Gracias al apoyo financiero que he recibido, he comprado materiales de construcción para arreglar las instalaciones. Nosotras como mujeres guerreras, luchadoras, podemos hacer este trabajo o cualquier otro”, dice con orgullo.

mujer en el mundo rural. dos mujeres cerrando un trato en el campo
Dos mujeres cerrando un negocio en el campo

En este sentido, Laura Fernández Lord, responsable de Sostenibilidad, Igualdad e Inclusión de la FMBBVA, ha recordado que las emprendedoras a las que atienden reinvierten el 90% de sus ingresos en educación y bienestar familiar. Por afiram que «apostar por las mujeres en el mundo rural es invertir en progreso económico y social».

«La FMBBVA apoya a más de 1,7 millones de mujeres en cinco países de Latinoamérica. Son créditos que no exigen tener la propiedad de las tierras, con seguros de maternidad y formación gratuita en marketing, liderazgo y habilidades digitales”, señala.

Solo este año, 360.000 personas participaron en cursos de formación impartidos por las entidades de la Fundación, el 68% mujeres. Historias como las de Inés y Miriam demuestran que, con las herramientas adecuadas, las mujeres rurales son un motor clave en el desarrollo económico y social de los países. Apoyarlas es necesario para construir un futuro más próspero e inclusivo.

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