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Las grandes marcas del motor frenan la electrificación: el coche eléctrico pierde impulso en Europa

Juanele Villanueva

06/10/25

El auge del coche eléctrico en Europa atraviesa su momento más incierto. Fabricantes como Porsche, Mercedes-Benz, Ford o Stellantis están revisando sus planes de electrificación lo que evidencia que la transición hacia el vehículo eléctrico se esta frenando por la baja demanda, falta de infraestructuras y costes elevados.
The Green Bee

En 2024, las matriculaciones de coches eléctricos en la Unión Europea cayeron un 5,9 %, con 1,44 millones de unidades vendidas, según Cinco Días. Alemania, principal mercado del continente, sufrió un desplome del 27,4 %, mientras que España logró resistir con un aumento del 11,2 %.

Carga eléctrica de un coche

Pese a estos avances, los vehículos eléctricos aún representan menos del 15 % de las ventas totales en Europa. En España, su cuota apenas alcanza el 8 % de la producción nacional, según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones.

Las grandes maracas de automóviles han frenado su apuesta por la electrificación. Mercedes-Benz ya no garantiza que será 100 % eléctrica en 2030. La compañía alemana apuesta por mantener versiones híbridas mientras evalúa la rentabilidad del segmento eléctrico.

Porsche ha decidido que su nuevo SUV de lujo, que iba a ser completamente eléctrico, contará también con motores térmicos. El cambio costará a Volkswagen unos 1.800 millones de euros en ajustes.

Stellantis, matriz de Peugeot, Citroën y Fiat, ha dejado atrás su estrategia Dare Forward 2030, que pretendía eliminar la combustión en ese año. Ford, por su parte, pospone la electrificación total de su planta de Almussafes (Valencia) hasta 2027, donde ahora se producirán modelos híbridos. También ha anunciado recortes de plantilla en Alemania por la caída de la demanda.

Impacto ambiental y económico

La electrificación del transporte es una de las herramientas esenciales para cumplir los objetivos climáticos de la Unión Europea. Sin embargo, la ralentización del proceso puede comprometer la reducción de emisiones de CO₂ prevista para 2030.

El sector del automóvil representa cerca del 15 % de las emisiones totales de gases. Si los fabricantes prolongan la vida útil de los motores de combustión, se retrasará la descarbonización de la movilidad, afectando directamente a la lucha contra el cambio climático.

Parking de coches

Organizaciones medioambientales como Transport & Environment que monitorean el impacto del transporte advierten de que “ceder ante la presión industrial supondría un paso atrás en los compromisos climáticos de la UE”.

Las automovilísticas justifican este frenazo en una combinación de factores económicos, tecnológicos y sociales. Por un lado, la infraestructura de recarga sigue siendo insuficiente: en países como España apenas hay un punto público por cada 15 coches eléctricos. Además, los costes de adquisición siguen siendo un 30 % más altos respecto a los coches de combustión, y los incentivos públicos son irregulares.

A ello se suma la incertidumbre económica que atraviesa Europa y el encarecimiento de la electricidad, factores que han enfriado las compras de particulares y reducido la confianza del mercado. Los fabricantes consideran que Bruselas ha presionado en exceso para acelerar una transición que aún no cuenta con el respaldo real de los consumidores ni con una red energética plenamente preparada.

Por esa razón, la industria reclama a la Comisión Europea mayor flexibilidad en las normas de emisiones. El reglamento CAFE, que fija los límites de CO₂ por kilómetro, ya ha sido suavizado: los topes pasarán de 115,1 a 93,6 g/km y las sanciones se aplazan hasta 2027. Para las marcas, esta prórroga es necesaria para mantener la competitividad frente a Asia y Estados Unidos.

Byd Song Plus

La electrificación del transporte es una de las herramientas esenciales para cumplir los objetivos climáticos de la Unión Europea. Sin embargo, la ralentización del proceso puede comprometer la reducción de emisiones de CO₂ prevista para 2030.

El sector del automóvil representa cerca del 15 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en Europa. Si los fabricantes prolongan la vida útil de los motores de combustión, se retrasará la descarbonización de la movilidad, afectando directamente a la lucha contra el cambio climático.

Qué lleva a las maracas a pisar el freno

Pese al parón, la transición energética en el transporte no se detiene del todo. Los híbridos enchufables y los motores más eficientes siguen ganando terreno como solución intermedia.

En paralelo, la inversión en baterías y fábricas verdes continúa, especialmente en España, con proyectos en Sagunto, Valladolid y Extremadura. El Gobierno mantiene los planes del PERTE VEC, que destina más de 1.200 millones de euros para impulsar la movilidad eléctrica.

 

Tesla Model 3

Sin embargo, los expertos advierten que si Europa se retrasa, China y Estados Unidos consolidarán su liderazgo tecnológico en el coche eléctrico. Según BloombergNEF, el país asiático acapara ya más del 60 % de la producción mundial de baterías, lo que amenaza la autonomía industrial europea.

La electrificación del automóvil es un desafío económico, ambiental y político. El freno actual no significa un regreso definitivo al pasado, pero sí un aviso de que la transición verde necesita un nuevo impulso.

Europa debe decidir entre proteger su industria tradicional o apostar de forma decidida por la innovación eléctrica. Lo que está en juego no es solo el futuro del coche, sino también el del clima y la competitividad del continente.

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